Visita al humedal de la Conejera

Visita al humedal de la Conejera

(Pablo Pinedo Reyes. Departamento de Biología). El sábado 10 de marzo, los profesores del CCEE Reyes Católicos realizamos la segunda salida de campo del curso “Educación Ambiental”. De las cumbres de Monserrate, donde realizamos la primera, hemos pasado a los humedales del Occidente de la ciudad, concretamente al Humedal de la Conejera, situado en el distrito de Suba.

La visita estuvo coordinada por el Comité Ambiental del centro y, en este caso, también por la Fundación Humedales de Bogotá, una ONG que cuida de estos espacios naturales y promueve su utilización responsable. Tuvimos la suerte de contar con Hugo Plazas, intérprete ambiental de la Fundación, para ayudarnos a comprender la naturaleza ambiental y el ambiente social y vecinal del humedal.

El humedal de la Conejera tiene una extensión de 59 hectáreas. Está incluido en la Red Ramsar de humedales y es uno de los muchos tesoros ecológicos que tenemos en Bogotá. Nos encontramos con un espacio natural relativamente pequeño pero con un tejido vegetal muy importante, con gran número de especies, especialmente aves, residentes o visitantes y, sobre todo, con una posición geográfica clave, entre los cerros de Majui (Cota), los de Suba y los cerros orientales. Entre las láminas de agua del río de Bogotá, los humedales de Juan Amarillo y el propio de la Conejera, y el de la Torca o Guaymaral. El sistema de lagunas, embalses y humedales de toda la Gran Bogotá son imprescindibles para las aves que transitan desde el Llano hasta la Costa Caribe o incluso Norteamérica. El humedal tiene una zona central en donde se permite la visita controlada, una zona de recuperación y una tercera zona que se mantiene sin visitas como reserva integral.

Los profesores del centro recorrimos aproximadamente un kilómetro y medio en el que pudimos ver las especies vegetales más interesantes, autóctonas e introducidas; la ornitofauna, residente o migrante, y los bellos paisajes que pueden observarse desde los miradores. Repasamos las principales amenazas que afectan a este espacio natural. Tuvimos ocasión también de participar en un acto de reconocimiento del territorio que estaban realizando un grupo de vecinos del barrio de Suba, procedentes del Pacífico colombiano. Finalmente realizamos un pequeño ejercicio en el que, sobre una fotografía aérea, se planteaba el reconocimiento de distintos hitos geográficos, con la idea de que se protege lo que se conoce.

La actividad desarrolló los objetivos planteados y con un excelente ambiente de trabajo. Ya mismo estamos preparando la tercera actividad de campo del 7 de abril en el bosque andino de Chicaque.